Entornos virtuales 3D de aprendizaje

El contexto general educativo, caracterizado por los cambios rápidos, tanto en los contenidos, como en los recursos digitales y la incorporación de técnicas didácticas activas, así como la emergencia sanitaria, demanda al profesorado un rol y unas acciones que contribuyan a favorecer el protagonismo real de los estudiantes y un aprendizaje significativo. Frente a esta evolución, el sistema educativo y, más específicamente, el profesorado no deben permanecer ajenos. Han de estar actualizados y preparados para incorporar al aula nuevos procesos de enseñanza-aprendizaje que faciliten el desarrollo de dichas habilidades y competencias. En esta ocasión hablamos de los entornos virtuales de aprendizaje 3D (VLE 3D).

Estos entornos se están aplicando cada vez más en la formación a distancia. Un entorno virtual se puede definir como un mundo paralelo, inmersivo, que simula un universo alternativo, donde habitan simultáneamente miles de personas para comunicarse, jugar y trabajar, en distintos niveles y variantes de juegos de rol con sus avatares (Carr y Pond, 2007, p.22). 

Inicialmente eran utilizados para entrenar habilidades específicas, simuladores de vuelo, pilotaje, etc. para posteriormente utilizarlos como entornos de aprendizaje. En los años 80 surgen los Multiuser Dungeon (MUD), después los Massively Multiplayer Online Role Playing Games (MMORPG), ofreciendo una gráfica en 3D para crear comunidades e interacciones entre usuarios (Freitas, 2008; Varela, 2010).

Mucha gente confunde los entornos virtuales 3D con simuladores o para recrear espacios que simulen la realidad, como un hospital, un espacio para la compra-venta bursátil o salas de audiencia jurídicas. Sin embargo, el entorno virtual no es simplemente un espacio para recrear role-play, es algo más, la recreación de un espacio para la interacción, la experimentación, generar nuevos conocimientos utilizar metodologías activas, el uso de diferentes herramientas digitales o hacer pequeños grupos de trabajo.

El uso lo determina el profesor, por lo que  es un espacio amparado por un paradigma constructivista que potencie el rol activo de los estudiantes (Huang, Rauch y Liaw, 2010; Livingstone y Kemp, 2006, Bronack, Riedl y Tashner, 2006; Dede, brown-l’Bahy y Whitehouse, 2002; Eschenbrenner et al., 2008). Esto significa poner el énfasis en la interacción entre el aprendiz y el ambiente, identificar el conocimiento previo del estudiante y cómo éste podría aplicar el conocimiento y habilidades adquiridas a nuevos contextos. Todo esto conlleva el profesor diseñe su programa con unas características, es decir, con situaciones experienciales e inclusivas, que atiendan las diferentes estrategias de aprendizaje, y que promuevan el aprendizaje cooperativo y colaborativo (Siau, 2003).  Rutherfoord y Rutherfoord (2007) proponen siete principios del Diseño Universal de Aprendizaje para su uso, y Chen (2006) y Pantelidis (2009) sugieren que en el uso de entornos virtuales el profesor mantenga un modelo de instrucción basado en Gagné y Biggs (1979).

El entorno 3D proporciona una sensación de presencialidad (de hecho cada estudiante dispone de un avatar que les da una identidad propia), interactividad, abstracción y experimentación de situaciones que facilitan al estudiante generar nuevos conocimientos (Selvarian, 2003; Bronack, Sanders, Cheney, Riedl, Tashner y Matzen, 2008; Warburton, 2009). 

Los estudios demuestran que un entorno virtual puede estimular el aprendizaje y la comprensión porque proporciona un acoplamiento estrecho entre información simbólica y experiencial (Bowman, Hodges, Allison y Wineman, 1998).  Otros concluyen que la interacción en estos entornos se produce de manera natural y que la participación de los estudiantes es bastante alta (Tuncer y Simsek, 2015) ya que se puede combinar la interacción y la colaboración, permitiendo crear equipos de trabajo pequeños, aun teniendo grupos numerosos, colaborativos y motivadores (Bronack, Sanders, Cheney, Riedl, Tashner y Matzen, 2008; Leask y Younie, 2001 y Ríos y Ruiz, 2011)..

Utilizar VLE 3D es una excelente opción para la educación a distancia, teniendo en cuenta todo lo mencionado, diseñando una experiencia lo más real posible, utilizando técnicas activas y sabiendo que no sustituye al profesor y que la interacción humana es necesaria.

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Déborah Martín Rodríguez

Déborah Martín R. lleva más de 25 años implementando metodologías activas en diferentes organizaciones tanto en formación presencial como en formación online. Es experta en diseño de instrucción, pedagogía activa y herramientas digitales para el desarrollo de las competencias. Ha sido profesora de varias Universidades Iberoamericanas y sus clientes están repartidos por todo el mundo. View all posts by Déborah Martín Rodríguez

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