¿Método o técnica educativa?

El método es un medio para lograr un propósito, los objetivos definidos, utilizado por la didáctica para orientar el proceso de enseñanza-aprendizaje (Vargas,2009 p.2). La palabra método proviene del latín METHODUS que significa “camino a seguir” o mejor dicho “camino seguro para llegar más allá”.

Desarrollar competencias requiere de una adaptación metodológica y, por tanto, de las actividades a realizar en el aula. Proponer actividades vivenciales ofrece oportunidades a los estudiantes de aplicar lo que aprenden en situaciones reales, donde se enfrentan a discusiones, presentaciones, problemas, prueban soluciones para una hipótesis e interactúan con otros compañeros (Moore, 2013).  

Esta toma de decisiones, elecciones de tareas, estrategias, recursos o procedimientos,  debidamente secuenciados y planificados, que utiliza el docente para que se produzca el aprendizaje y el desarrollo de competencias, es lo que se denomina método educativo. El método “debe ser coherente con los objetivos de aprendizaje propuestos, integrando a su vez, los contenidos curriculares al contexto y, sobre todo, adecuarse a la situación real del estudiante, partiendo de su desarrollo cognitivo y de los factores que interfieren en su aprendizaje, promoviendo así que aprenda significativamente” (De Miguel Díaz, 2005, p.35). 

Veamos un ejemplo sencillo y de nuestro día a día. Si quisieras llegar a la puerta del sol en Madrid (este es tu modelo), debes decidir el itinerario (ese es el método), y por último, la elección del medio de transporte utilizar (estas son las técnicas).

Por su parte, Vargas (2009) realiza una clasificación de metodologías en función de su intención, forma de pensamiento, organización de la materia, participación del alumno o directividad y que representamos en la siguiente infografía interactiva, puedes colocar el cursor encima de cada clasificación para una mayor descripción 

Los métodos utilizados más frecuentemente, como práctica del modelo centrado en la enseñanza, suelen ser el deductivo y pasivo (utilizando la terminología de Vargas) de manera muy generalizada (Bietenbeck, 2014), mientras que el resto de los métodos presentados implican al alumnado en su proceso de aprendizaje, le permiten actuar o experimentar, y percibir la materia desde el contexto o de una manera global; son métodos utilizados en los modelos centrados en el aprendizaje.

Los métodos activos, globalizados, lógicos y deductivos, requieren de unas técnicas didácticas que facilitan el aprendizaje. Son vías para convertir el proceso de enseñanza-aprendizaje en actividades que fomenten la participación activa, desarrollando ciertas habilidades como la autonomía, la comunicación, el trabajo en equipo, la iniciativa, resolver problemas, etc., que le preparen para el desarrollo de su profesión. 

Este texto está extraído del libro “Aprender y enseñar en la universidad hoy. Guía práctica para profesores” escrito por Javier Tourón y Déborah Martín, editado por UNIR, en 2019. También del libro “Flipped learning. Guía gamificada para novatos y no tan novatos” coordinado por Déborah Martín y Antonio Calvillo. Además ha formado parte  del contenido del experto en Docencia Universitaria Online que hemos impartido y de los cursos de Innovación educativa y metodologías activas. Si quieres aprender más puedes conseguirlos aquí aquí, respectivamente.

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Déborah Martín Rodríguez

Déborah Martín R. lleva más de 25 años implementando metodologías activas en diferentes organizaciones tanto en formación presencial como en formación online. Es experta en diseño de instrucción, pedagogía activa y herramientas digitales para el desarrollo de las competencias. Ha sido profesora de varias Universidades Iberoamericanas y sus clientes están repartidos por todo el mundo.

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