Transformación educativa. ¿Por dónde empezar?

Transformación educativa es uno de los términos más buscados en internet. Es el momento de retarse y crecer para desarrollar competencias en el alumnado y proporcionar un aprendizaje significativo y profundo. Ya no hay excusa si queremos una sociedad saludable.

Sobre la transformación en los centros formativos se habla mucho, aunque existe poca investigación al respecto. En mi tesis doctoral investigué sobre la transformación en un centro, las fases, los pasos y los resultados. Me basé en varios modelos, uno de ellos, el marco Partnerships 21st century skills de Washington, dejo aquí el enlace al marco actualizado de 2019.

2019, Battelle for Kids

Como podéis observar en la imagen actualizada, la base se forma de 4 pilares: Los estándares y la evaluación, el currículum y la evaluación, el desarrollo profesional de los miembros del centro y los entornos de aprendizaje (sean físicos o virtuales). Esta finalidad necesita de una organización educativa versátil, unos objetivos comunes orientados al desarrollo competencial, unas cualidades competenciales de sus miembros y una cultura del centro como un sistema, teniendo en cuenta la globalidad como unidad de cambio para que éste se refleje en el aula.

Empecemos por presentar una síntesis de todos los elementos que yo detecté en mi investigación, sobre la organización educativa y sobre los que tenemos que reflexionar antes de comenzar el proceso de transformación.

Están agrupados por agente (centro, profesorado, currículo, familias, alumnado) y sus dimensiones asociadas para facilitar su lectura. De esta manera, se tendrá una visión de conjunto antes de iniciar el proceso de transformación. Cada elemento tiene un efecto directo sobre la transformación, además en muchos casos, mantendrán una relación de interdependencia. En la siguiente imagen, detallamos el análisis que hay que hacer de cada uno de ellos. Si haces clic en el icono + obtendrás la información concreta.

Para empezar, todos los miembros del centro tienen que definir la misión de manera colegiada y trabajar para que el proyecto educativo de centro consensue los objetivos comunes para todos, orientándolos al desarrollo competencial. ¿Qué perfil de alumnado deseamos conseguir? ¿Qué alumnos vamos a desarrollar? ¿Qué habilidades, actitudes, responsabilidades, etc.?

Igual de importante es que la organización procure no sólo tener una visión del futuro estudiante, sino que los equipos deseen aprender y estén motivados. Por ello hay que posibilitar espacios para la reflexión pedagógica donde se analice la situación y se planteen retos de cambio para la mejora a la que se quieran sumar.

El cambio supone estar dispuestos a realizar autoevaluaciones para el análisis, la reflexión y la mejora; proponer diseños curriculares globales, por etapas, y diferenciados; incorporar metodologías y técnicas didácticas versátiles en el aula; integrar una evaluación formativa en el proceso de enseñanza-aprendizaje; utilizar diversos materiales para trabajar un mismo contenido; diversificar los espacios aprovechando el aprendizaje ubicuo (aprendizaje que se produce en cualquier lugar y momento, integrando la educación formal, no formal e informal); mantener relaciones estrechas con el entorno, abrir las puertas al exterior y mantener una cultura abierta al aprendizaje del alumnado pero, sobre todo, de todos los profesionales de la organización.

En otros posts de “transformación educativa” hablaremos de los elementos que facilitan o impiden la transformación, así como, algunas fases.

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Déborah Martín Rodríguez

Déborah Martín R. lleva más de 25 años implementando metodologías activas en diferentes organizaciones tanto en formación presencial como en formación online. Es experta en diseño de instrucción, pedagogía activa y herramientas digitales para el desarrollo de las competencias. Ha sido profesora de varias Universidades Iberoamericanas y sus clientes están repartidos por todo el mundo.

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