Paradigmas Emergentes que desarrollan Habilidades

El nuevo paradigma requiere un programa de reforma amplio; uno que responda a la realidad socioeconómica y mejore las oportunidades de aprendizaje mediante tecnologías de colaboración. Requiere de instituciones educativas con una organización dinámica, que promuevan a colaboración, la investigación y la creatividad, entre otros.
Los informes internacionales aconsejan la adopción de un marco para la enseñanza y el aprendizaje basado en competencias, refiriéndose a capacidades para aplicar el conocimiento adquirido en contextos diversos.[1]
El aprendizaje del siglo XXI también beneficiará de alguna forma a los sistemas didácticos. Donde tradicionalmente domina el aprendizaje memorístico y de contenidos exclusivamente, damos paso a aprender a colaborar con otros y conectarse a través de la tecnología son las habilidades esenciales en una economía basada en el conocimiento.
El proyecto acts21[2] clasifica las habilidades del siglo XXI a nivel internacional en cuatro grandes categorías:
  • Formas de pensar. creatividad, pensamiento crítico, resolución de problemas, toma de decisiones y el aprendizaje
  • Formas de trabajo. Comunicación y colaboración
  • Herramientas para trabajar. Tecnología de información y comunicaciones (TIC) y la alfabetización informacional
  • Habilidades para la vida en el mundo. Ciudadanía, la vida y la carrera, y la responsabilidad personal y social
El mismo proyecto propone desde el diseño conceptual a la práctica, trabajando con dos habilidades que abarcan las cuatro categorías:
  • Colaboración de resolución de problemas. Trabajar juntos para resolver un problema común, que consiste en la aportación y el intercambio de ideas, conocimientos o recursos para lograr el objetivo.
  • Alfabetización en TIC -. Aprendizaje en redes digitales de aprendizaje a través de medios digitales, como las redes sociales, la alfabetización en TIC, nivel tecnológico y la simulación. Cada uno de estos elementos permite a las personas para funcionar en las redes sociales y contribuir al desarrollo social e intelectual.
Transformar la gestión de la escuela para mejorar la calidad de la educación básica tiene varios significados e implicaciones; se trata de un proceso de cambio a largo plazo, que tiene como núcleo el conjunto de prácticas de todos los agentes de la comunidad educativa (directivos, docentes, alumnos, padres, inspectores, asesores, la comunidad y personal de apoyo) y conlleva a crear y consolidar formas de hacer distintas, que permitan mejorar la eficacia y la eficiencia, lograr la equidad, la pertinencia y la relevancia de la acción educativa, estableciendo una cultura institucional colaborativa que nutra de igual manera los procesos de enseñanza-aprendizaje que mejoren el desarrollo armonioso de todas las capacidades humanas (OCDE,2011).

[1] Recogido en el Informe del Consejo Escolar Estatal del Sistema Educativo Español (2012) http://www.mecd.gob.es/dctm/cee/informe2012/pm2012cee.pdf?documentId=0901e72b8145b4f3

[2] http://www.act21s.org

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Déborah Martín Rodríguez

Déborah Martín R. lleva más de 25 años implementando metodologías activas en diferentes organizaciones tanto en formación presencial como en formación online. Es experta en diseño de instrucción, pedagogía activa y herramientas digitales para el desarrollo de las competencias. Ha sido profesora de varias Universidades Iberoamericanas y sus clientes están repartidos por todo el mundo.

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